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TARATA, ayuda memoria para peruanos desmemoriados y las nuevas generaciones

foto publicada por la CVRHace un par de días veía por televisión local un reportaje sobre la película que actualmente se exhibe en los cines, "Tarata". Incluyó también imágenes y videos del hecho real, el atentado terrorista en la calle Tarata en pleno corazón de Miraflores en julio de 1992, con testimonios de vecinos que aún viven en esa calle. Vecinos que, como yo, vieron sus casas destrozadas y con suerte salieron vivos (otros muchos no tuvieron tanta suerte). Vecinos que hemos quedado traumatizados de por vida. Vecinos que se suman a la cuenta de todos los pobladores de comunidades campesinas y pueblos que en el interior del país vivieron en carne propia el horror del terrorismo genocida de sendero luminoso (sí, con minúsculas, ni las mayúsculas se merecen).


foto cortesía de C.J. Schexnayder - kleph.comEn otra parte del reportaje, para comprobar la mala memoria colectiva de los peruanos y la poca información que manejan las nuevas generaciones, se le preguntó a una chica sentada en una banca en esa misma calle si sabía lo que había sucedido allí, y totalmente despistada respondió "ah sí, el incendio, ¿no?". La pobre tenía una vaga idea de lo que pasó, mencionaba un "coche bomba" y estoy segura que no tenía ni idea de lo que realmente es eso. Increíble.

Increíble, como que se le permita a un genocida convicto y confeso publicar un "libro" (así, entre comillas) que no es más que una llamada a sus seguidores para continuar la absurda guerra interna. Como que siquiera se considere liberar (por más "condicional" que sea esa libertad) a otro de los cabecillas de ese movimiento terrorista "porque ya cumpló su tiempo en prisión" y "los beneficios penitenciarios son aplicables". En otros países de frente se les habría condenado a ambos a muerte, de hecho una más piadosa y humana que la que sufrieron todas sus víctimas. Al carajo con los "derechos humanos", una persona que es responsable por esas atrocidades perdió su condición "humana" hace rato. Increíble como que después de todo lo vivido en el país, se esté descuidando la seguridad y se permitan rebrotes en la sierra y selva (las recientes pintas y banderas lo demuestran). A esos insectos hay que aplastarlos, a esa malahierba hay que arrancarla de raíz para que no vuelva a crecer. Para que no vuelva a adoctrinar a jóvenes incautos con ideas "revolucionarias" y azuzar a los pobres con la idea de "robar a los ricos para dar a los pobres" (como sé muy bien que lo siguen haciendo en las universidades nacionales). Es un cáncer que debe ser extirpado, y no sé qué esperan el gobierno y las fuerzas armadas para aplastarlos. ¿O es que necesitamos a otro Montesinos? ¿O es que esperan otro Tarata? ¿Otro Uchuraccay, azuzado por el miedo?

Más videos: Kevin McCarthy registró el horror desde el centro mismo, ya que vivía en uno de los edificios destruidos.

Por favor hagan saber sobre todo esto a sus amigos más jóvenes, a sus hijos y sobrinos, para que nunca se pierda en la historia este periodo que nos tocó vivir y que no debe repetirse.

ACTUALIZACIÓN al 24 de setiembre:
Esta nota de prensa está comenzando a aparecer en varios medios, que cada uno saque sus propias conclusiones.

Ex presidente de la CVR recibe amenazas

El Dr. Salomón Lerner Febres, ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, viene siendo objeto de una campaña de amedrentamiento, que pretende poner en riesgo su integridad física y moral, al recibir amenazas durante los últimos días.

Primero, se trató de la muerte de dos de sus perros en su domicilio, el sábado 05 de setiembre, a los cuales se les dio un tipo de veneno fulminante pues a pesar de recibir asistencia veterinaria de inmediato, ninguno pudo sobrevivir. La denuncia policial obra en la comisaria de Surco.

Luego, el día miércoles 23 de setiembre, tanto en su oficina del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú (Idehpucp) como en su domicilio, se recibieron llamadas de un sujeto que no quiso identificarse, quien dejó el siguiente mensaje: “lo mismo que le hicimos a tus perros, lo vamos a hacer contigo”. Los números de donde se hicieron las llamadas se encuentran en investigación.

El Dr. Lerner tiene una reconocida trayectoria en el campo de las humanidades y los derechos humanos. Es doctor en filosofía y rector emérito de la Pontificia Universidad Católica del Perú, además de presidente del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la misma universidad. Actualmente es vicepresidente de la Comisión de Alto Nivel para la creación de un Museo de la Memoria en el Perú, que preside el reconocido escritor Mario Vargas Llosa.

Ponemos en conocimiento de las autoridades y de la opinión pública estos hechos, para exigir su investigación.

Lima, 24 de setiembre de 2009

Y ahí vamos otra vez...

Comentarios ajenos

Hay cosas que no debieran olvidarse, oh!! ¡cómo es posible!

Y si yo te llevo a algún cerro de San Juan de Lurigancho y te pregunto: ¿sabes lo que pasó aquí?

Probablemente no lo sabría, ni allí ni en otro lado, pero más que el hecho concreto del lugar específico, de lo que se trata es de un evento que es el punto de quiebre, prácticamente el símbolo de toda una época en que vivimos en el terror y que no debemos olvidar. Y lo que me molesta es que la gente olvide esa época y volvamos a caer en el mismo conformismo y comodidad, falso sentido de seguridad, mientras bajo nuestras narices se vuelve a formar el mismo problema, al que me refiero en la segunda parte del artículo. Y sin ir más lejos, estoy añadiendo una postdata en estos instantes...

Sí, ahí vamos, ojalá y a las nuevas generaciones no les toque experimentar algo parecido en sus vidas.

Hola, Carla

Comparto contigo unos versos que publiqué en mi space y que vienen al hilo de tus comentarios.

Un abrazo,
Verónica
http://ysela1224.spaces.liv...

NO...

No al terror que viene
de los que visten de verde...,
ni al que se acuna a sí mismo
en las punas y madreselvas,
bajo la mirada indolente
de civiles burócratas,
que sobre la muerte
no saben nada.

No al regreso de un tiempo
ya vivido..., ya sufrido...,
en que el terror justificó
la muerte de mis hermanos,
de mis amigos...
No a las fosas cubiertas
de cal...,
esas que fueron cavadas
en silencio y sin prisa,
por inocentes y culpables.

No...,
mi pueblo no volverá a sangrar.
Podrá el enemigo publicar
mil y un libros sobre la luz
de su sendero de tinieblas...,
expondrá su pensamiento,
el sentir de su alma..., sus ideas...,
pero ninguna de ellas borrará
el recuerdo de aquellos días...
y la noche en Tarata.

Carlos..., Carlos...,
el grito desgarrador de tu padre
aún resuena en mis oídos.

Va por ti.

.

“…Como sucedió en varios otros momentos de nuestra historia militar, la logística y el comando y control de la Fuerza Armada fueron más bien débiles en la relación entre las grandes y las pequeñas unidades. Por eso, la capacidad de iniciativa que tenía cada joven teniente o capitán que se hacía cargo de un distrito, era muy grande. Con muy pocos medios, tenía que alimentar, cuidar y mantener la disciplina de su tropa. A la vez, debía operar y, finalmente, proteger a la población local. Para los jóvenes, inicialmente inexpertos oficiales, al mando de muchachos casi adolescentes, generalmente foráneos (casi siempre llegaban de otras provincias), el desafío era inmenso y las instrucciones mínimas o inútiles.
Por eso, hay veteranos que sostienen que la guerra con Sendero Luminoso fue una guerra de tenientes y de capitanes. En esa situación de responsabilidad e inexperiencia, las diferencias individuales afloraron y fueron decisivas. Muchos jóvenes oficiales se identificaron profundamente con la población que les tocaba defender y se convirtieron en líderes comunales en tiempos de guerra.
En otros, sin embargo, el poder, la distancia cultural, la sospecha y el miedo, los convirtieron en tiranos impredecibles. A veces un tipo de oficiales sucedió al otro de un año al siguiente. Para los comarcanos, sobrevivir no solo suponía enfrentar a Sendero.
Claudio Montoya fue un joven teniente de ingeniería en el Ejército durante los años duros de la guerra. Ingeniero o no, le tocó actuar como infante una y otra vez, en increíbles marchas y misiones entre descabelladas, cómicas, heroicas y muchas veces trágicas. Años después, retirado , escribió una novela en primera persona(1) sobre sus días de campaña, y su lectura enseña más que la mayoría de análisis…”

Gustavo Gorriti, Revista Caretas 2131
(1) La Guerra de los Tenientes, Memorias de la Guerra con Sendero Luminoso. Claudio Montoya Marallano (2008) http://memoriasdelaguerraconsenderoluminoso.blogspot.com

Para que esto no se olvide !jamás! Tendrian que instalase unas marquecinas en en la esquinas de tarata, con las fotos de esta atrocidad. Para que todo el que pase las vea y no las olvide nunca. Para que tambien las nuevas generaciones lo tengan bien presente.

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