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Me hicieron sanguchito

Y no me refiero a los monstruosos "sánguches" de los domingos a las 8am en la esquina de... bueno, de por ahí. Me refiero a que sin más ni más, mi vehículo automotor, mi cisne blanco, mi bólido, mi Porsche disfrazado, mi bicho, es ahora varios centímetros más corto. Las ventajas: si alguna vez se me ocurre estacionar en paralelo, puedo encajar el auto en espacios más pequeños. Las desventajas: no sólo se ve mal, sino que hay dificultad para abrir la tapa del motor (después de forzarla con un fierro para que lo que queda del parachoques la libere), no se puede abrir la maletera pues la chapa se ha hundido con el impacto. ¿Que qué impacto? Ese que el sábado pasado, en plena avenida Javier Prado con tráfico digno de fin de mes, le propinó desde atrás a mi vehículo un irresponsable conductor que "sólo se distrajo un segundo!". Una estampada de película. Tipo efecto dominó, mi pobre y noble corcel metálico recibió la fuerza completa del golpe por detrás, la absorbió, y fue tan fuerte el asunto que no contento con esto también dañó la parte delantera al impulsarme contra el auto de adelante. El recuento de los daños, aparte de los problemas de la maletera y la tapa del motor: un faro neblinero menos, pintura saltada por todas partes, los dos guardafangos traseros descuadrados, toda la parte trasera del vehículo deformada, el silenciador suelto (y ya no debería llamarse silenciador porque hace un ruido infernal) y aparte del susto inicial, la cólera de que encima ¡ni siquiera era mi culpa! Nada, a asumir el asunto, felizmente el conductor de ese ¿Nissan? asumió los gastos de reparación tasados por un mecánico de por ahí. Reparación que aún no tengo tiempo ni presencia de ánimo para hacer, así que andaré todavía un tiempo con el carro todo abollado y deforme, haciendo un ruido infernal, dejando que se oxide más y se siga cayendo, literalmente a pedacitos. Y a su auto ¡¡no le pasó nada!! Y el de adelante, que tampoco tenía la culpa de nada, con las justas un raspón en su parachoques. Osea, la única jodida fui yo. Pero eso, por más que ocurriera en vísperas de mi fecha favorita del año, no alcanzó a malograrme el hígado... este fin de semana lo necesitaba para otra cosa. Continuará...

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no me gusto para nada

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